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5 penalizaciones de Google que debes evitar en tu web o blog

Con Google no todo vale: existen unas reglas, que deben ser cumplidas. Si no lo hacemos, nos arriesgamos a sufrir las consecuencias en forma de penalización. Por mucho que nos duela, estamos ante un mecanismo benéfico y necesario, pues su objetivo es lograr mejores resultados en los resultados de búsquedas. En consecuencia, te animamos a conocer las penalizaciones de Google que podrían frenar tus campañas de este año.

Cada año el buscador de Mountain View introduce numerosos cambios en su algoritmo, que están deparando alguna que otra sorpresa a las empresa y las marcas posicionadas en las SERPs. Cuando percibimos que el tráfico orgánico ha caído de forma repentina y sin motivo aparente, o que nuestra web ha desaparecido de las primeras posiciones de un día para otro, el diagnóstico es claro: hemos sido penalizados por incumplir las normas, tal vez de forma inconsciente. Para evitar este duro castigo que puede arruinar semanas, meses o incluso años de trabajo, te recomendamos tener presente las penalizaciones de Google que serán moneda corriente durante este año:

Uso de pop-ups en la versión móvil

Hace relativamente poco que Google ha tomado la decisión de penalizar los pop-ups, esto es, las ventanas emergentes que aparecen automáticamente cuando entramos en una página. Las mismas resultan especialmente molestas cuando navegamos desde una tablet o un smartphone. Estos pop-ups son normalmente una forma de publicidad intrusiva, y dado que se ha incrementado el número de usuarios que navegan por intenet a través de su teléfono móvil, Google ha decidido mejorar su experiencia y castigar a las webs que abusen de este tipo de ventanas. Las únicas excepciones a la regla, por así llamarla, son los avisos de cookies y los avisos de verificación de mayoría de edad para acceder al sitio.

Contenido duplicado a tutiplén

Una de esas penalizaciones de Google en la que muchos caen, más por descuido que por mala intención, es la que se refiere al abuso del contenido duplicado, es decir, cuando un mismo texto aparece en una o varias webs distintas. Las últimas actualizaciones del algoritmo están afinando mucho en este sentido. Cuando el contenido duplicado se produce de forma masiva, como sucede a veces en el caso de tiendas online que copian y pegan cientos de fichas y descripciones de productos, la penalización a aplicar puede ser muy severa. Tanto que Google puede banear completamente un sitio web por este motivo.

Protocolo http

A finales de 2016 Google anunció que las páginas web cuyo protocolo fuera todavía el “anticuado” http serían mostradas como inseguras tras la nueva actualización de Google Chrome. El objetivo es que poco a poco todas las webs acepten el nuevo protocolo https y dispongan del certificado SSL, el que muestra el famoso candado verde en la barra del navegador. Esto, además de una garantía de navegación segura para el usuario, es beneficioso para el posicionamiento. En este caso la penalización consistirá en un icono de alerta que informará al usuario de que se encuentra en una página web no segura.

Contenido de dudosa veracidad

En abril de 2017 Google introdujo en su algoritmo una nueva actualización llamada Owl (búho, en inglés), especialmente pensada para localizar y penalizar las webs que ofrecen a sus visitantes contenido falso, engañoso o de dudosa veracidad, tales como rumores infundados, teorías conspiranoicas o las famosas fake news, que marcaron las últimas campañas presidenciales de EE.UU. El objetivo es ofrecer a los usuarios del buscador una mayor calidad en las búsquedas. Así pues, lo más recomendable es revisas los contenidos antes de publicarlos. De lo contrario, nos expondremos a una de las penalizaciones de Google más desagradables.

Publicidad excesiva

Un poco de publicidad no es peligrosa, pero ¿qué sucede cuando la misma inunda una web, llegando incluso a eclipsar el propio contenido? Entonces, la publicidad se convierte en un problema. Los de Mountain View, que por norma suele dar trato preferente a las webs sin publicidad, ha modificado su algoritmo con una serie de mecanismos destinados a calibrar la utilidad de una web y dar un escarmiento a esos sitios cargados de anuncios y con contenido de baja calidad, es decir, las webs destinadas exclusivamente a generar ingresos publicitarios sin aportar el menor valor.